Venir a descansar
Pero vos tenés esa gran virtud que es la consideración. Porque pedirme que no te pensara hubiera sido desconsiderado, casi cínico. Y ahora todo pasó a segundo plano. Cuando se presenta la tragedia, la griega o la porteña, bordeando la propia vida, el orden se hace espacio a fuerza de gritos y espabilos, y cada cosa deberá ir a parar a su lugar. Yo empecé por casa, si vieras qué linda está. Pero entonces la dramaturgia del olvido, la representación gráfica y soñadora de este sentimiento tan inútil y fracasado necesita irse a descansar. Hay otras cosas en qué pensar, como por ejemplo en que estés bien, que tengas a quien te arranque la sonrisa de corso de carnaval en el momento oportuno, o te haga agarrarte la cabeza perdiendo el equilibrio en la paciencia, apeándote de las ganas de asesinar, con esa impulsividad que te caracteriza y nos deja del otro lado del teléfono con un tono intermitente que anuncia sin preámbulos que la conversación ha terminado porque vos lo decidiste. Pero te extraño. Aunque la tristeza esté de gira y hablemos en voz baja para que no vuelva antes de tiempo, acá hay otras cosas que te acusan de ausente. Todo necesita descansar ahora. Y si también necesitaras descansar, no sabés qué linda está la casa.
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3 comentarios:
plis agrandá la letra! no leo una sorga...
perdón, pero te lo tenía que decir, después de la tercera línea sentí cómo se me prendían fuego las pestañas. Una mano pa los lectores.
saludos!
Leandro
Tu corazón es maravilloso Eusebia... te dije?
C.
más lo leo y más me gusta.
este texto es poderoso.
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